jueves, 11 de noviembre de 2010

when i grow up



Me gustaría ser astrofísico, creativo publicitario, almirante de la flota imperial, director de cine, ingeniero genético, virólogo, vulcanólogo, agente del servicio secreto, rico heredero, diseñador gráfico, analista de inteligencia, dependiente de Zara, embajador, presentador de la MTV, ministro del Interior, mortífago, multimillonario excéntrico, nadador, repartidor de mensajería en una ciudad enorme, columnista, profesor de Audiovisuales, señor sith, biólogo marino, amante de una divorciada de cuarentaytantos, buceador, fotógrafo, dependiente de Pull & Bear, arqueólogo, diseñador de moda, novio de Miley Cyrus, profesor de Historia del Cine, general, montador de trailers de cine, cantante de pop, productor de música electrónica, modelo, escritor, socialite, guionista, diseñador web, azafato de avión, rico, escaparatista, asistente de una celebridad, dibujante de cómics, periodista de investigación, marido de Paris Hilton, community manager de una empresa guay, adolescente incomprendido, dueño de una megacorporación, campeón de la liga Pokémon, ejecutivo que no para de viajar por todo el mundo, caballero jedi, dueño de una plantación de café…

Mamá, aún no sé qué quiero ser de mayor.

martes, 9 de noviembre de 2010

je ne sais pas

Sigo en París.


En estas semanas he hecho turismo, he ido a supermercados atestados de asiáticos, he usado el decadente metro de la ciudad, he saqueado tiendas como cualquier jueves en Valencia City y hasta he trabajado. Lo de trabajar por ahora ya se ha acabado, ahora vuelvo a estar en las calles con un puñado de cvs en una mano y un buen mapa con anotaciones en el otro.


No está mal vivir aquí, aunque ansío conseguir trabajo para así poder empezar a buscarme una casa. Necesito tener una habitación pero ya.

sábado, 16 de octubre de 2010

these boots are made for walking (II)

Yeah, boots again!

Pero aquellas eran zapatillas de deporte altas, estas son botas de verdad. De las de patear a la gente en el trasero y pisar bambú impregnado de napalm. Botas de piel, negras, marrones o del color que sea, un calzado muy de invierno.


Un tiempo atrás vi estas en una web, aunque obviamente unas Burberry's de 700 euros se salen de mi presupuesto. A decir verdad, aunque tuviera 1000 sueltos en el bolsillo, me seguiría pareciendo una salvajada gastarse ese dinero en unas botas. C'mon, ¡unas botas! No hablamos de un traje, son unas putas botas. En fin, ya hablaremos sobre el precio de las cosas en otra ocasión.


Ésas de ahí son cerradas, aunque también me tientan las militares, esas con cordones para llevar sueltos. Así que ahí estoy, en la encrucijada. Aunque mientras, no he podido evitarlo y me he comprado unas del primer estilo en Zara, bien calentitas para sacarles provecho en París.


Creo que ya os he comentado alguna vez lo que me cuesta comprarme calzado. Nunca estoy muy seguro de lo que quiero o de si lo voy a usar realmente, así que llevo tiempo yendo a lo fácil: primero fueron las Vans, luego las Converse, y últimamente unas Nike retro y unas Munich, aunque voy notando que ya no me da tanto reparo gastarme el dinero en algo que voy a llevar sí o sí cada vez que salga de casa.

martes, 12 de octubre de 2010

trouble is a friend

Me voy a París.

Hace un año preparé un viaje a Londres, la tercera vez que iba a visitar la capital del Imperio Británico. Ahora ultimo los detalles de mi nueva expedición, salvo que esta vez no es un viaje de placer. No completamente, al menos. Me voy a vivir a París.

El plan, que podríamos llamar Operación Croissant, empezó a gestarse precisamente en el mentado viaje a Londres, en un metro desde el que veíamos la city at night. Abandoné la idea a principios de año, pero mi amigo siguió con ello y en junio se instaló en la villa del Sena. Y ahora, analizando mi situación, he decidido que es un buen momento para intentar la conquista de Francia. Voy, pruebo, busco, y si encuentro, me quedo. Y si no, me vuelvo, habiendo disfrutado de un par de semanas de vacaciones en París.

El día 23 saldré de España. A partir de ese día, retransmitiré desde nuestro vecino del norte.

miércoles, 29 de septiembre de 2010

bittersweet

Wow, ¡vaya si ha pasado tiempo! Pero aquí estoy, leyendo vuestros blogs otra vez y escribiendo por aquí. Hace poco presenté por fin el proyecto final de carrera y de repente me he quedado sin esa gran obligación que llevaba balanceándose sobre mi cabeza desde hace casi dos años. Dispongo de tanto tiempo libre que me he dedicado a darle un lavado de cara a todo esto. Ya me había cansado del negro, grey is the new black.

Hay cosas en el horizonte, pero por ahora disfrutemos del momento. Aunque el mantra rece que en la cama seremos siempre jóvenes, ya habrá tiempo para dormir.

viernes, 20 de agosto de 2010

tight pants

Las rebajas aún siguen dando sus últimos coletazos, y a veces ves a gente probándose pantalones y camisetas que se quejan por centenares de chorradas que les hacen sufrir. Que si no me viene la M pero la L me queda fea, soy un mono de feria. Que si la 38 es pequeña y la 40 me aprieta las rodillas soy una foca. Que si la S me asfixia y la M me sirve de manta estoy contrahecho como Quasimodo.

A ver, ¿cómo voy a llenar igual la camiseta de la talla M que un niñato con más pecho que Chuache pero los hombros caídos como una víctima del Crack del 29? Claro que debe haber tallas, pero no todos los flacos son igual de flacos, ni de altos ni tienen los mismos brazos. Y que haga falta una XL no significa que se esté gordo, pero donde caben bien los hombros sobran doce metros de tela en el abdomen. O al revés. Esto de las tallas es una locura, y la gente se la ha tomado en serio. Pongamos dos chicas que usan la misma talla de pantalón y la misma de camiseta. Salvo que sean gemelas, a pesar de usar las mismas tallas no tendrán nada igual: ni hombros, ni pecho, ni caderas, ni cintura, ni siquiera las piernas o el abdomen. Y las dos pueden ser esbeltas y altas y fantásticas como esas a las que odian pero tanto quieren parecerse. Son estándares pero se quedan cortos, son inexactos, como telas dejadas caer, y si aciertan, bien, y si no, también.

Este se ha pasado con la XS.

En algunas marcas, la S de camiseta me viene casi bien. Me entra, pero queda un punto ridícula, como si la hubiera lavado y al encoger pareciera de mi hermano pequeño. En otras la M me queda como un guante salvo por los hombros: al tenerlos anchos, se me arruga por esa zona. Intento la L y es como ponerme una camiseta de jugador de la NBA, horrenda y fea, parezco vestido con ropa de orco de Mordor.

Ganad dinero y buscáos un sastre que os lo haga todo a medida. Contratad a Lagerfeld para que os vista metro y aguja en mano. Con eso y un técnico de Photoshop, la vie en rose.

miércoles, 4 de agosto de 2010

porta te bien

Vaya, qué malote eres, fumabas con catorce años y ahora encadenas tres días de botellones y de desayunos a las tres de la tarde. Te sientes muy guay cuando tus papis te llevan a Benidorm y les haces creer a todos que vas a pasar de ellos y montarte una super fiesta. ¿Pero qué dices, mierda? Tú que suspendías cinco y te regalaban la Play, que para celebrar que repetiste Cuarto te compraron la moto. Nunca llevaste casco porque eso era de maricas, ahora te lo pones el primero porque si no te quedas sin pasta para salir el sábado. Lo mejor de todo es que llegan los exámenes y te enclaustras, cuando 24 horas dan para mucho si encima no trabajas ni aunque te lo supliquen. Querías molar, querías ser alguien grande, insultabas al que no jugaba al fútbol, te reías del que no era tan popular como tú, y ahora te conformarás con el primer curro que te permita comprarte la próxima Play y dos docenas de cubatas al mes. Uno, dos, tres, ya has olvidado para qué bebes; al principio parecía que te divertías más pero luego ya fue impensable no beber y divertirse. Impensable: de locos, de capullos, de empollones que curiosamente estudian menos horas que tú, de frikis del ordenador que conocen menos el tuenti que tú, de gente que da menos pena que tú.