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lunes, 26 de septiembre de 2011

hoy me has dicho hola por primera vez

Seguro que alguna vez os habéis cruzado con un conocido que os ha saludado con un "¿Qué tal?" y habéis respondido, lo que ha provocado un pequeño silencio incómodo después cuando la conversación no ha continuado porque muere antes de nacer o quizás sólo os habíais cruzado. Vaya, que en vez de un "Hola" o un "Buenas" os ha preguntado algo, y vosotros, como debe ser, habéis contestado, descubriendo inmediatamente que, en realidad, la respuesta le importaba menos que nada y sólo quería saludar cambiando la fórmula habitual. 

Si no os ha pasado nunca, os odio. A mí me pasa constantemente. Soy de esas personas que, cuando preguntan algo, lo hacen porque al menos quieren escuchar la respuesta, así que si alguna vez he saludado con un "¿Qué tal?" he tenido intención de atender a la respuesta, si bien lo habitual, normal y típico como contestación a la cuestión es un simple "bien". Por lo tanto, si me preguntan qué tal estoy, contesto, y al momento me siento idiota al advertir que no era una pregunta, era una expresión vacía que únicamente buscaba  quedar bien y nada más. 


Sí, me jode que me hagan eso. Y no es sólo en este país, la gente te pregunta cómo estás aunque le importa una mierda en Francia, Italia, Reino Unido, Estados Unidos y Portugal. Lo dicho, que el mundo se va al garete.

miércoles, 16 de junio de 2010

relax, take it easy

L
(sarcástica)
¿Y tanto trabajo es para tu blandita mente masculina honrarnos con tu divina presencia?

E
(sonríe socarronamente)
¿Y lo guapa que estás cuando te enfadas?

Esta escena tan extraordinariamente tópica, un auténtico cliché del cine, es tan absurdamente inocente que, doy fe, suena aún peor si intentas decirla en voz alta. Sé de lo que hablo, aunque eso es otra historia y será contada en otra ocasión.

La gente tiende a exagerar la importancia de las cosas. No hay que perder nunca la perspectiva, ¿qué es realmente importante? Precisamente yo soy de los que montan un pollo si un amigo aparece un cuarto de hora más tarde, y me esfuerzo por que el enfado me dure un par de horas al menos, así que soy el menos indicado para hablar de estas cosas. Supongo que, como siempre, resulta más fácil comentar los fallos de los demás que aplicarse el cuento a uno mismo, pero al mismo tiempo pienso que me da exactamente igual y que, total, lo cierto es que sí, que la gente se pasa con la importancia que le da a las cosas. Comentarios, asuntos de trabajo que realmente no son vitales, el fútbol, citas con amigos... Un "uy, lo siento, pero no, me ha salido algo y no puedo ir en media hora... ya nos vemos mañana" recibe por lo general una reacción sanguinaria. Pierde el equipo favorito de alguien y queda de morros toda la noche, otro traspapela diez euros y siente que su mundo acaba. Un tío capullo, al que detestas, te dice algo que te duele, ¡y le das importancia! Hay que tomarse con poca seriedad las cosas que te digan los demás, pero si encima viene de gente imbécil, ¿para qué hacer caso?

Nuestra selección patria ha perdido y el país estará lleno de plañideros lamentándose y culpando a media plantilla, al seleccionador, a Ricola y al Emmental. Es sólo fútbol.

Mejor tomárselo con humor. Como suelo decir, la vida puede ser una mierda, pero peor es no tenerla. Un poco de perspectiva. Pero qué psicotrópico psicólogo me he levantado hoy.

Buenas tardes y buena suerte.

domingo, 29 de noviembre de 2009

bizarre love triangle

Odio que la gente diga que le han robado a la pareja, como si pudieras ponerte en medio de dos, secuestrar a uno y llevártelo, rompiendo esa relación sin que el otro quiera. Dicen que dos no se pelean si uno no quiere: dos tampoco se enrrollan si uno no quiere.

Pretender que cuando una pareja se rompe por culpa de una tercera persona es sólo culpa de ésta es algo inocente a la vez que idiota. Siempre hay elección. Siempre. Si tengo novia y me viene una tía buscando tema, puede que consiga darme un pico, pero acto seguido la apartaré y le soltaré un "¿pero de qué coño vas?". Y si me liara con ella, tanta culpa tendría yo como ella. Sería lo que suele llamarse un gilipollas. No seamos ignorantes y echemos la culpa sólo el que llega nuevo, que si el otro no duda en seguirte el tema, lo que demuestra es que estaba predispuesto. Si no era con ese, sería con el siguiente.

"Me la has robado". "Si me lo quitas te mato". No hay más ciego que el que no quiere ver. Que tu novio es un cabrón. Tu novia no te quiere. Pero nada, todos siguen con la venda en los ojos. Si eres más feliz creyendo que tu novia se ha liado con otro sin querer, allá tú. Pero ha sido sin querer queriendo.

lunes, 23 de noviembre de 2009

sorry sorry

Justo después de volver de Londres me puse enfermo. Y no, no fue la gripe A, aunque algo me debieron pegar esos ingleses, tosiéndome todo el día en la cara en el metro.

Agradezco vivir de nuevo en la gran ciudad, aunque aún no he podido salir a lo grande. El sábado, sin embargo, empezó normal y acabó siendo una buena noche. O en realidad no hubo noche, porque es de esas veces que acabas durmiendo en la casa vacía de un amigo y te descubres a las siete de la mañana, sin haber dormido y mirando por la ventana desde la cama junto a una chica a la que doce horas antes no conocías. Dejáis dormir a vuestros amigos comunes mientras deshacéis aún más la cama, y acabas llegando a casa a la hora de comer y con la ropa de ayer.

Si cada sábado fuera así, no me habría borrado de la lista de salir los saturday night, vaya.
Well, I met this girl on a
Saturday night, saturday night
Saturday night, saturday night
Saturday night, saturday night
(...)
But, but she dug my hair and new suede shoes so much
She dragged me straight, straight to her room
And I was forgetting what I knew I would do

Two hours later we lay on the bed and i said
I'm sorry sorry for making your life a living hell
I'm sorry sorry for making your life a living hell

domingo, 6 de septiembre de 2009

jerk it out

Déjame en paz. Estoy harto de que te quejes por memeces y proclames a la mínima que la vida es una mierda. Sí, lo es, y el mundo está hecho mierda también, pero no porque te haya dejado María o Miguel diga que no quiere saber nada de ti después de divertirse contigo un rato en su coche. Que suspendas un examen de la carrera no va a arruinarte la vida, y además no le importa a nadie, así que difícilmente va a hacer que el mundo sea peor de lo que es. El mundo es un desastre y la vida es injusta, pero peor sería vivir en Disneylandia sin ser un niño.

Así que grita y quéjate todo lo que quieras, pero deja de dar la brasa a lo demás con lo de que tu vida no tiene sentido porque una zorrilla ha decidido borrarte de su agenda; a lo mejor hizo bien y pronto los demás seguimos su ejemplo. Dejaré que maldigas tu suerte y la crueldad del destino cuando tengas motivos para ello, pero hasta entonces alégrate de llevar la vida que tienes y de poder darte el lujo de derramar lágrimas por tus memeces. Quizás llegue el día en que debas llorar de verdad y no puedas porque te has pasado tus años llamando la atención con depresiones de quita y pon.

A mí no me pasará. La vida es una mierda. ¿Y qué? Peor sería no tenerla.

jueves, 6 de agosto de 2009

girls & boys

El otro día leí en el blog del señor X un microrrelato en el que una chica sacaba provecho de las webs de búsqueda de pareja, esas que plagan Internet y hasta la tv con sus anuncios ofreciéndote el amor verdadero o, al menos, gente interesante para un tracatrá y algo de charla.

Hace algún tiempo, una de esas tan comunes mañanas perezosas, me dio por meterme en una de esas webs, no recuerdo ahora si era Meetic o Match. Una amiga me había comentado unas semanas atrás que lo usó durante un tiempo y conoció a un par de chicos con los que se vio alguna vez, y realmente me sorprendió que estos servicios tuvieran público tan joven, recién entrado en la veintena. Me registré, realicé los infinitos tests que piden "para ofrecerte a las personas más compatibles" y luego me dediqué a pasearme por los perfiles de las chicas que cumplían ciertos requisitos de edad, zona e intereses. Lo primero que me hizo alucinar fue la cantidad de chicas de entre 18 y 22 años que había. Ya digo que siempre había pensado que estas páginas eran más para treintañeros que para chavales, pero las más jóvenes además solían ser las que más fotos ponían. Encontré tres o cuatro interesantes, que estaban bien y encima parecían tener algo en la cabeza además del eterno "ir de fiesta con la Sandry y la Mary".

La publicidad de estos sitios advierte de que la mayoría de funciones requieren suscripción de pago, pero también apuntan que puedes subir fotos, buscar perfiles y demás asuntos gratis, aunque sea de manera limitada. Pero al menos en uno de ellos ya señalan que sólo las mujeres pueden enviar mensajes sin estar obligadas a pagar. Y esto fue lo que hizo que mi experiencia con la web de contactos fuera tan absurdamente ridícula. Cuando buscas perfiles y vas viéndolos, tienes tres opciones disponibles: marcarlos como favoritos, enviarles un flechazo (¿no había ninguna palabra más cursi?) o escribirles un mensaje. Obviamente, yo no tenía disponible la última opción, así que envié flechazos a las dos o tres tías que me habían parecido dignas de mí. Al día siguiente, al revisar mi correo vi que me habían devuelto los flechazos, por lo que volví a entrar y tensé mi arco de nuevo. Unas horas después, más flechazos de vuelta. Y el ciclo se repitió un par de días más, hasta que incluso recibí notificación de que una de ellas me había enviado un mensaje. Y al ir a leerlo, ¡sorpresa! "Tienes que estar registrado para poder acceder a tus mensajes personales". Genial.

En principio, una chica puede creer que tiene ventaja por no tener que pagar para enviar mensajes, pero salvo que le vayan también las tías, de poco le servirá enviar El Quijote por privado, porque los chicos ni siquiera podrán leerle. Normal que al final acaben captando a tanta gente, casi es la misma estrategia de los camellos: te doy un poco, un poco más y hale, cuando quieres más, lo pagas. Aquí no es distinto. Si es que todo es igual en esta vida.

Aunque, vaya, dicen que estas páginas funcionan, pero no conozco a nadie que las haya usado en serio más allá del par de tíos que conoció mi amiga... y no es que me hubiera importado repetir su experiencia con un par de tías. Pero yo me olvidé del asunto, de los flechazos y de las caras de las chicas, y volví a centrar mi atención en las pijas de Tarongers.