Al final me compré las Nike. No fueron las Dunk High que quería pedirme a la Nike Store, pero me gustaron. Entré por casualidad en el Foot Locker de la calle Colón y vi unas Vandal con la combinación de colores que buscaba. Así que tras ser mareado por la dependienta y probarme dos números, salí con mis zapatillas rollo 80s bien contento. Le he puesto unos cordones azules y quedan de patear culos, no sé si me explico.

Digo que entré por casualidad porque iba de camino a ver un piso. Ver pisos es un cometido cansino y extremadamente frustrante. En realidad, hasta buscar pisos por Internet me da palo, y odio hablar por teléfono con gente que no conozco para que me diga que lo sienten, pero que buscan chicas. El año pasado vi dos pisos y a los cinco minutos de estar en el primero supe que lo quería. Este año llevo dos y como si no hubiera visto nada. Estoy dispuesto a pagar, pero si pago cierta cantidad no quiero pasar frío en invierno, ni pensar que la cocina está siempre sucia. No quiero tener muebles que se caen. Ni tener que mover el armario cada vez que quiero abrirlo.
Parece que el mercado está mal. Me veo empezando a ir a clase y viviendo de la caridad de familia y amigos. Y no mola.