viernes, 16 de julio de 2010

j'en ai marre!

Me molestan muchas actitudes de la gente. Diría que me molesta la gente, mucha gente, pero voy a ser comedido por una vez y decir que lo que me molesta son sus actitudes. Facebook es una buena manera de ponerse uno a parir viendo las gilipolleces de la gente. Basta buscar cualquier cosa, cualquier cosa, en el buscador, o echar un ojo a las páginas o grupos que tiene alguien en su perfil, para irritarse.


Mataría al listo que puso el límite de tiempo en Megavideo. El listo eres tú, gilipollas. Megavideo no lo usas precisamente para ver el corto que tu amigo turcochipriota grabó el mes pasado en Kandahar, sino para ver a tu ritmo series y pelis que se emiten en cine, televisión o DVD previo pago. Encima de que tienes la posibilidad de ver algo sin pagar por ello, quieres que sea sin límites de tiempo. ¿Unas palomitas cortesía de la productora? ¿Le pedimos a Paramount que de paso te ponga un ventilador ahora para el calor?

-Deberías broncearte, estás blanco -Tú deberías leer algún libro, subnormal. ¿Qué me he perdido? ¿Desde cuándo decir que alguien está blanco es decir que es feo, y por qué estar bronceado significa ser inculto, analfabeto o "subnormal"? Creo que los subnormales son otros.

Por que Johnny Deep no tiene un oscar y Penelope Cruz si? A lo mejor porque los Oscar se conceden según criterios muy poco objetivos. O a lo mejor porque Johnny Depp hace años que se limita a hacer de Johnny Depp. ¿Y qué tiene que ver el uno con el otro? Lo que esta gente expresa no es que le entristezca que Depp no tenga un Oscar, lo que les jode es que lo tenga Cruz. Y si bien no es santo de mi devoción, es buena actriz, tiene fuerza y pone ganas y talento en la mayoría de papeles. Al hilo de este grupo va Give us back Kurt Cobain and we will send you Lady Gaga, que también es de los que priman más el odio hacia alguien que el bien deseado hacia otro. El primero podría llamarse perfectamente Odio a Penelope Cruz y ya que esta Johnny Depp podria darme un beso (respeto las faltas de ortografía endémicas a esa gente) y para el segundo un sencillo Lady Gaga me da asco bastaría.

a mi tmbb me da rabia que la gente me juzgue sin conocerme ;) Pero bueno, ¡si tú haces lo mismo, no te quejes!

Y como ya está bien de rajar, porque yo también lo hago, y bastante, aquí lo dejo. De momento.

martes, 13 de julio de 2010

this ain't a scene, it's an arms race

Debo confesar que hubo una época en la que quería ser emo: ese maravilloso pelo ultra planchado tapando un ojo, ropa negra con toques azules y violetas, pantalones pitillo, Vans y Converse... en realidad llegué a tenerlo todo menos el pelo y la edad mental. Bueno y, por supuesto, la actitud. Para ser sincero, nunca quise ser un emo, un emo de verdad de esos que se sienten incomprendidos y desean mostrarle a todo el mundo lo diferentes que son. No, yo quería ser un scene kid.

¿En qué se diferencian? La música emo nació a mitad de los 80 como un subgénero del hardcore punk, y entre los grupos más conocidos del estilo pueden encontrarse Rites of Spring, Gray Matter, Jimmy Eat World, Saves the Day, Taking Back Sunday, Dashboard Confessional o The Get Up Kids. Todos esos grupos, aunque a veces los escuchan quiene son conocidos como emos, no responden al estereotipo habitual de chaval pálido con el pelo por la cara y devoto de Pesadilla antes de Navidad. A esta gente le van más cosas como Fall Out Boy, My Chemical Romance, Bring Me The Horizon o Bullet for my Valentine: algunos grupos con toques metal, otros más pop, más oscuros, y generalmente muy MTV.

Emos de verdad hay pocos, lo que abundan son los scene kids, los posers. Chavales y chavalas que de verdad se sientan incomprendidos y recurran a las cuchillas de afeitar no hay tantos, lo que hay son legiones de adolescentes que se han unido a esta estética, como sus padres se unieron a los heviatas o sus hermanos mayores al pijerío. Queda muy guay escribir poemas de amor no correspondido como el más típico y tópico de los góticos y vanagloriarse de llorar tres veces al día, pero los argumentos pierden toda la fuerza cuando vienen de un consumista compulsivo adicto a la MTV, a H&M y a MySpace. Los scene kids son emos de pega, pero como emos hay tan pocos, han conseguido convertirse en los únicos emos para todos los demás. Los metaleros, los góticos y muchas otras subculturas los desprecian, pero son ellos quienes han dado más visibilidad a muchos grupos y han conseguido acercar partes de sus estéticas a los grandes almacenes: los cuadros, las rayas, las calaveras... todo eso no viene de la nada.

Me encanta cómo se visten algunos de estos chavales, lo admito. Otros han alcanzado ya un nivel de horror estético terrible, pero confieso sentir una gran admiración hacia los que han logrado seguir la moda con dignidad y buen gusto. Yo quise ser uno de ellos, pero supongo que ya había superado la etapa de unirme a tribus urbanas. Los pantalones pitillo los conservo, eso sí.

jueves, 8 de julio de 2010

cerca de shibuya

Confieso que al principio creía que realmente eran cinco jóvenes haciendo música pop desenfadada y no un proyecto solista de Guille Milkyway. Las letras eran refrescantes y la imagen tan naïve que me fue imposible resistirme.


David, Virginia, Sergio, Clara y Óscar eran La Casa Azul, protagonizaban los vídeos y lo hacían bien. ¿Por qué iba yo a pensar que eran sólo androides?

Conocí el grupo en el verano de 2006, hace ahora cuatro años. El tiempo pasa volando. En aquél entonces muy poca gente conocía el grupo, pero me sorprendió ir encontrando, aquí y allí, uno u otro a quien le sonaba la estética, una canción. Luego estaban los que creían que esto era como el Amo a Laura, sin saber, quizás, que era el propio Milkyway el que estaba detrás de esa campaña de MTV.

Para cuando acabó ese verano yo ya tenía en mi poder todo el material entonces aún a la venta: el primer álbum reeditado (El sonido efervescente de La Casa Azul, 2000-2006), el segundo álbum (Tan simple como el amor, 2003) y el fantástico single Como un fan.

Después llegaría La revolución sexual, la carrera por Eurovisión y la aparición de este peculiar proyecto en las emisoras de radio del mainstream. Poca gente no conoce ya los temas del álbum, pero las perlas ingenuas de los primeros tiempos, como Hoy me has dicho hola por primera vez, Chicle cosmos o la que da nombre a esta entrada, Cerca de Shibuya, permanecen relativamente desconocidas, así que, si aún no lo habéis hecho, os recomiendo que os animéis a conocer La Casa Azul.

Un huracán de sensaciones pop
Algo pop, diferente y muy moderno
Espero veros allí

lunes, 5 de julio de 2010

not what you wanted

A veces toca sufrir un día de esos que sabes que van a ser eternos, aburridos y sin ningún interés. Hoy me toca irme todo el día fuera por trabajo, pero lo más irritante es que, en realidad, no tendré para más que media hora pero tendré que perder todo el día.

No sé en qué momento se me ocurrió contar por el trabajo que había hecho Comunicación Audiovisual, que lo mío era el diseño gráfico y el vídeo. En ocasiones me ha venido bien, he hecho algunos diseños y me han pagado algún extra por ello. Pero el vídeo ha compensado eso, porque me han usado para grabar algunas cosas, generalmente fuera de horas de trabajo, cómo no. Mañana en concreto me voy 200 km lejos de aquí para grabar durante media hora o una hora como mucho, pero acompaño en ese viaje a uno de los técnicos de la central. Él tiene que estar haciendo pruebas hasta después de comer, de forma que cuando yo acabe lo mío tendré que quedarme quieto sin nada que hacer, comer cuando toque y luego seguir esperando hasta que sea la hora de volver a casa.

Parece un plan prometedor, ¿verdad? La desgana y una rabia impotente me dominaban cada vez que pensaba en el lunes, hasta que anoche estuve hablando con mi novia y, gracias a sus ánimos, supe ver una oportunidad en una situación desfavorable. Había pensado llevarme un libro, quizás hasta la DS, pero sus palabras me hicieron pensar en que podía aprovechar mejor el tiempo. Y así he hecho, en vez de libros, una libreta y un boli, herramientas excepcionales para sacar partido de todo ese tiempo muerto: tiempo para el proyecto. En vez de un día perdido, un día ganado para ese último obstáculo antes del título.

Mientras viajo hacia allí, ahora con la esperanza de tener mucho tiempo muerto, iré pensando, de paso, en las rebajas. El otro día fui y ya adquirí un par de camisas, un suéter, una rebeca y unos bañadores como este de Calzedonia: uno igualito y el otro a rayas. Me apetecía pasar ya de las bermudas cada vez más largas y volver al pantalón corto.


Tengo ganas de más, de ir con más tiempo, con más ganas, tratando de encontrar menos gente y de hacerme esta vez con ropa que pueda llevar en verano, que los suéters me gustaron mucho, ¡pero quiero estrenar inmediatamente lo que compro! El próximo finde quiero volver, confío en no ir en solitario a enfrentarme a las hordas de veraneantes.

domingo, 27 de junio de 2010

this was the life

Llamas a uno, quedas con los otros. Vamos al chino, menú para cinco, no, menú para cuatro. Que si unas cazallas, que no, gracias, los rollitos, llega el arroz, pásame la cuchara, nos traen los tallarines. Cuidado que queman, espera, la ternera. Pues yo habría preferido ir a picar. Trae el cerdo agridulce. Una más de sangría, aquí llega el pollo al limón. Trae la carta de postres, no, yo no quiero, ¿nos pedimos esto a medias? Sí, venga. Hale, que salimos a diez, joder, estoy harto de pagar vuestras sangrías y vuestras cazallas, yo no pago el billar.

Total, si no tocamos el billar. Venga, por aquí, no, allí nos esperan estos, hemos quedado en el otro sitio. Acompáñame a sacar dinero, eh, ¿alguien se viene a buscar un sitio para mear? Risas, un cubata y otro de regalo. Señores, me voy a casa, estoy reventado.



Te levantas, desayuno, pereza total. El sol hace que duelan tus ojos. ¿Vas a moverte o qué? Haz la cama, friega el bol. Cama hecha, dientes lavados, crema puesta, camiseta elegida, bañador puesto. El iPod en la mano, el móvil con el agua. Camino de la playa, familias domingueras, capullos flipaos, niños gritones. Avanza, déjalos atrás. Por fin, este es mi sitio. Una hora, dos, quién sabe, siempre me voy cuando se empieza a estar bien. Ducharse, comer, el cortado de después, aunque hoy podría hacerme un bombón del tiempo. Un poco de ordenador, ¿quizás leer? Si me pongo a leer me sobo. Ya es por la tarde, el domingo se acaba, mañana a trabajar y el viernes vuelta a empezar.

sábado, 19 de junio de 2010

return the favour

El otro día, rebuscando entre las cajas de las viejas Blackberry del curro, tuve una pequeña sorpresa. Atisbé algo extraño en el borde de una de las fundas, y cuando metí los dedos rocé algo que jamás habría esperado encontrar ahí. En mis manos apareció un precioso, rugoso y anaranjado billete de 50 eurazos. Estaba solo en el despacho, así que, rápidamente, lo volví a dejar donde estaba, más metido todavía, cerré la caja y mientras seguía ordenando, me puse a meditar qué hacer.

Soy de esa pobre gente que dice a las cajeras cuando le han devuelto de más y que, si se encontrara una cartera con pasta, la llevaría intacta a la policía. Por supuesto, si me encontrara dinero sin identificación, para dejarlo volar mejor me lo quedo. Y lo que me ocurrió era casi eso, porque ni había DNI ni un sello de propiedad, pero sabía de quién había sido esa Blackberry. Por una parte pensé que, si hacía más de un año que estaban esos euros allí, es que no los había echado de menos. Por otra, que, al fin y al cabo, era su dinero. Estuve el resto del día meditando qué hacer, sopesando las consecuencias. Consulté con gente de confianza una vez salí del trabajo.

¿Qué creéis que hice? ¿Qué habríais hecho vosotros?

Actualizado: lo devolví, of course. Es interesante reseñar que cuando se lo conté a mi jefe, me dijo que él usó esa Blackberry durante un mes, cuando el año pasado estuvo en China y la BB ya llevaba un par de meses en la caja. Así que quizás devolví ese dinero a quien no era su dueño. Eso me pasa por honrado.